En el cementerio de San José descansa Alejo Peyret, figura central en la historia de nuestra ciudad. El 27 de agosto de 1902 fallecía en Buenos Aires este intelectual francés nacido en Serres-Castet, Béarn, en 1826. Llegó al Río de la Plata en 1852 y, pocos años más tarde, su nombre quedaría ligado para siempre a la historia de San José.
Profesor del Colegio del Uruguay, administrador de la Colonia San José, presidente municipal, comisario, juez de paz y oficial del Registro Civil, Peyret fue una figura clave en la organización política, social y cultural de nuestra ciudad.
Tras su muerte, sus restos fueron repatriados en 1995 desde Buenos Aires, gracias a la iniciativa de un grupo de sanjosesinas y sanjosesinos, que entendieron que su lugar estaba aquí, junto a quienes compartieron la epopeya inmigratoria. Desde entonces, sus cenizas descansan en el Cementerio local.
El monumento funerario es sencillo, coronado por una cruz y destinado a placas recordatorias. En el centro se ubica la urna de bronce en forma de esfera que conserva las cenizas envueltas en terciopelo verde, con la inscripción “Alejo Peyret: Pau – Buenos Aires”, lugares de su nacimiento y muerte.
El conjunto lleva placas que lo recuerdan: una colocada por la comunidad sanjosesina y otra por las logias masónicas “R:. L:. Jorge Washington Nº44” y “T:. Colón Nº50”, que lo reconocen como “Ilustre Hermano”. La simbología masónica —la escuadra, el compás y la letra G— remite a los valores éticos, intelectuales y espirituales con los que vivió su tiempo.
Hoy, al cumplirse 123 años de su fallecimiento, recordamos a Alejo Peyret no solo en la toponimia de nuestras calles y plazas, sino también como una figura fundamental de la historia sanjosesina, cuya memoria sigue viva en nuestro patrimonio cultural.
